Masonthameshistory
Cuando Peter Pan se llevó a Henry Mills a Nunca Jamás, lo hizo creyendo que el pasado ya no tenía poder sobre él. Pensó que el amor perdido había quedado enterrado entre estrellas apagadas y mares que ya no brillaban. Nunca imaginó que el destino, caprichoso y cruel, volvería a mirarlo a los ojos.
Porque no esperaba reencontrar el rostro de su amada Stellaria -aquella estrella que había iluminado su eternidad- encarnado en Evangeline Mills, la hija de la Reina Malvada. Sus mismos ojos, la misma luz contenida en la mirada, como si el cielo hubiera decidido devolverle lo que una vez le arrebató... pero en una forma distinta, más humana, más peligrosa.
Y así, Peter comprendió que algunas estrellas no desaparecen:
solo caen,
renacen,
y regresan cuando el corazón menos preparado está para volver a amar.