LesArt12
El roce de la seda contra su piel era un recordatorio constante de las cadenas invisibles que la ataban. Clare de Valmont miraba el atardecer teñir el horizonte con tonos de fuego y oro desde la ventana de su torre, un espectáculo que, en cualquier otra circunstancia, la habría cautivado. Pero hoy, cada rayo de sol le parecía una burla, una promesa más que se desvanecía.
Su vida era un tapiz tejido con juramentos ajenos. La promesa de un futuro predestinado, sin espacio para sus propios deseos, su propia voluntad.
Demasiadas promesas, y ninguna de ellas suya.
Pero las promesas, como el cristal, tienen una naturaleza peligrosa: son hermosas hasta que se rompen y cortan la piel.
En Narnia, las promesas se firman con sangre, pero el amor... el amor se forja en el campo de batalla.
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Esta historia está basada en las películas de Narnia.
NO me pertenecen ninguno de los personajes de de las películas de C. S. Lewis. Solo tengo los derechos de los personajes y situaciones inventadas por mi.
Sin más que decir por el momento, disfruten su lectura y recuerden.
No escribo personajes perfectos ni historias de felicidad pura. Quienes leyeron Destino saben la crudeza de algunas escenas y situaciones.
Se recomienda discreción.