Elyupinegro
Cuando la duda brotó en el corazón de Dios, cayeron semillas sobre el abismo.
Y de ellas nació la única vida capaz de otorgar conocimiento.
Por un tiempo, floreció.
Pero la oscuridad llegó a su jardín.
Y como un grito contenido, el brote fue destruido.
De aquel estallido quedaron esparcidos fragmentos...
Uno por cada pecado, encarnado en carne y sangre.
Siete fueron sus portadores.
El octavo caminó sin nombre, sin juicio... solo.
Y entonces vino él.
El noveno no busca poder. No arrastra maldiciones.
Camina entre ruinas, memorias y ecos de algo que no termina de despertar.
A su alrededor, el mundo comienza a recordar.
Y con él, todo podría quebrarse... o florecer, una vez más.