LizonageRodriguez
¿Existe un lugar en el que sucede de todo y, a la vez, nada? Sí. Existía, mi pueblo, nuestro pueblo. La última muerte oficial fue en 1870, o eso nos hacían creer. Nadie sabía la verdad; las agujas del reloj se negaron a avanzar, y cada día se ancló a otro, hasta convertir nuestra existencia en un eco que nunca terminaba de apagarse.