Los pequeños copos de nieve caen de las nubes hasta el suelo lleno de aquel polvo blanco y puro. Ellos se topan formando una fuente de emociones entre ambos; que ni ellos mismos podrían entenderlo.
Su mirada insistente en mi, el rubio no dejaba de mirarme desde hace tiempo ya, del nerviosismo me ponía el vaso en la boca y bebía de el tratando de pasar de largo al rubio. Sin pensarlo y hasta dude de mis propias acciones le sonreí y pareció un boton verde para el...