Kooch_72
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Dicen que hay un hilo rojo que une a las personas destinadas a encontrarse.
Lo que no dicen es qué pasa cuando ese hilo se tensa... y ninguna de las dos partes sabe qué hacer con lo que siente.
Porque el hilo rojo no siempre se ve.
A veces se siente.
En miradas que duran demasiado.
En llamadas de madrugada que nadie quiere terminar.
En cartas que dicen lo que en persona da miedo pronunciar.
Dylan y Erick.
No eran una promesa.
No eran un futuro asegurado.
Y, aun así, algo los mantenía unidos, como si el universo tuviera un extraño -y ligeramente absurdo- sentido del humor.
En medio de dudas, orgullo y todo lo que podría salir mal, tendrán que aprender que a veces no necesitas una etiqueta para que lo que sientes sea real.
Porque estar absurdamente enamorado no siempre significa tenerlo claro.
A veces significa atreverse a sostener el hilo... incluso cuando todavía no sabes a dónde conduce.
No eran una confesión.
No eran una promesa.
Eran miradas que duraban un poco más de lo normal.
Eran llamadas de madrugada que nadie quería terminar.
Eran cartas que decían lo que en persona daba miedo decir.
Dylan y Erick no saben exactamente qué sucede con sus sentimientos.
Solo saben que, cuando están juntos, el mundo deja de sentirse tan hostil.
Y en medio de dudas, orgullo y todo lo que podría salir mal, tendrán que aprender algo que nadie les enseñó:
Que a veces no necesitas una etiqueta para que lo que sientes sea real.
Porque estar absurdamente enamorado no siempre significa tenerlo todo claro.
A veces significa atreverse a sentir... incluso cuando todavía no se es nada.
Esto no es una historia mágica, pero si tú quieres, puede serlo...