fanyapotter
Dicen que el Día de Muertos es una celebración para recordar a los que se fueron.
Pero nadie te explica qué hacer cuando los muertos deciden recordarte a ti.
Todo empezó el 28 de octubre, el día en que las almas que murieron de forma trágica regresan. Al principio pensé que solo eran sombras, ilusiones provocadas por el cansancio o las luces del altar. Pero no. Ellos me veían. Me seguían. Me hablaban en susurros que helaban la piel.
Y entre todas esas presencias, apareció él.
Kaito.
Un chico con una voz serena y unos ojos que parecían contener un océano entero. No sabía si estaba vivo, si era un recuerdo... o si simplemente había cruzado desde el otro lado.
Solo sabía que me miraba como si me conociera desde siempre.
Desde entonces, nada volvió a ser igual.
Las noches se llenaron de pasos en los pasillos, flores marchitas que regresaban a la vida, y un perro callejero que parecía cuidar la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Kaito dice que no todas las almas vienen con buenas intenciones.
Y aunque debería tener miedo, lo único que me asusta...
es lo que empiezo a sentir por alguien que ya no pertenece a este mundo.
Porque entre las velas, las promesas y las flores de cempasúchil...
descubrí que incluso un fantasma puede amar.
Y que a veces, el amor más vivo... es el que nace entre los muertos.