luxinstars
ᯓ . . .♱ Phoebe siempre había sentido que la suerte nunca había estado de su lado. Apenas había conocido a sus padres: su madre había muerto a los 18, cosechada en su último año, y su padre, arreglando uno de los trenes del Capitolio, en un accidente. La niña pasó casi tres años en el orfanato del distrito seis, hasta que un hombre solitario la adopto y la crio en su taller
Nunca había sido alguien hábil, al menos eso pensaba la mayoría. Nadie confiaba en ella para arreglar algo importante; sus manos temblaban antes de que su mente terminara de decidir qué hacer, y sus ideas parecían salir de sueños locos de una niña que no conocía aún el mundo donde vivía. Phoebe hablaba sola cuando trabajaba, le ponía nombres a los tornillos, le ponía apodos a los engranajes, se reía después de conseguir lo que quería, y esa costumbre le había ganado más de una mirada incómoda entre las personas de su distrito. Sin embargo, el señor Kalahar había visto algunas cosas en aquella niña que le podían servir, pues la menor desarmaba cualquier cosa en minutos y volvía a armarla con modificaciones que, a sus palabras, "los hacían más interesantes".
Ella creció y pasó desapercibida hasta que fue cosechada.
Nadie apostaba por el tributo más joven de los 68.º Juegos del Hambre. Ni siquiera Ivo Lockhearst, el último vencedor de su distrito, creyó en ella un solo segundo. Y eso, justo eso, lo usó Snow.
Como castigo, obligó a Finnick Odair a convertirse en su mentor, después de que este le causara pérdidas y quejas por parte de varios de sus amantes. Finnick odió la idea de entrenar a esos dos del distrito 6. Especialmente a la niña que, a primera vista, no tenía nada destacable. Pensó en dejarlos a su suerte, en ni siquiera dirigirles la palabra... pero las palabras de Snow resonaban en su cabeza: si la haces ganar, tendrás tu libertad.
¿Acaso ella podría ser su boleto de salvación o su maldición perpetua?