Esthe-Iriselibeth18
La Venganza y la Destrucción: Capítulo 1
El viento gélido azotaba la carroza, llevando consigo el aroma a ceniza y desesperación. Dentro, dos figuras jóvenes, Max y Mika, se aferraban a sus mantas, sus ojos dorados miel reflejando la tristeza que inundaba sus corazones. Tenían apenas diez años, pero el peso del mundo parecía recaer sobre sus delgados hombros.
"¿Crees que la Reina nos dejará vivir en el palacio?", preguntó Mika, su voz apenas un susurro. Su rostro, enmarcado por el largo cabello blanco como la nieve, reflejaba la inocencia que aún conservaba.
Max, con la misma cabellera plateada y una mirada fría e inquisitiva, respondió con un tono amargo: "No lo sé, Mika. Pero, incluso si lo hace, nunca olvidaré lo que nos quitaron."
Su padre, Féli, un archimago de renombre, había sido acusado de un crimen abominable: el asesinato en masa de las brujas que protegían a la Reina Mia. La verdad, sin embargo, era mucho más compleja. Féli había sido un defensor de las brujas, una figura que desafiaba las leyes de la Iglesia Omnipotente, que veía a la magia como una amenaza a su poder.
El carruaje se detuvo frente a las imponentes puertas del palacio real. Max y Mika, con ropas sencillas y desgastadas, descendieron, dejando atrás el mundo que conocían.
"Bienvenidos, Max y Mika," dijo la Reina Mia, su voz resonó con un tono de compasión y tristeza. "Sé que han perdido mucho, pero les ofrezco mi protección y un hogar en mi palacio."
Max la miró con desdén. "No necesitamos su lástima, Reina. Su perdón no puede devolver la vida a nuestro padre ni a nuestro pueblo."
Mika, con su naturaleza bondadosa, intervino: "Max, por favor. La Reina solo quiere ayudarnos."
La Reina, con una sonrisa triste, dijo: "Entiendo su dolor, Max. Pero les ruego que me permitan cuidar de ustedes. Son como mis propios hijos."
En ese momento, un joven de trece años, con cabello rubio y ojos azules penetrantes, se acercó. Era Edward, el único hijo