AndresVargas616
Izuku Midoriya, un joven y apasionado compositor que lucha por abrirse paso en la industria musical, vive una vida solitaria rodeado de partituras y libretas. Un día, tras ser rechazado nuevamente por el arrogante ejecutivo de JETT Records, Ian Hawke, Izuku llega a casa sin saber que tres ardillas (Alvin, Simon y Theodore) se han colado en su cesta. Tras el caos inicial, Izuku descubre que tienen un talento vocal increíble y deciden formar un equipo: él escribirá las canciones y ellos las cantarán.
Bajo la tutela de Izuku, las ardillas se convierten en un fenómeno global. Sin embargo, la relación se tensa debido a que Izuku, actuando como un padre responsable, insiste en que los chicos mantengan sus estudios, coman sano y tengan una vida normal. Alvin, ansioso por la fama y la diversión, choca constantemente con las reglas de Izuku, quien solo busca protegerlos.
Ian Hawke, viendo el potencial de dinero, manipula a las ardillas para que abandonen a Izuku, haciéndoles creer que él las está limitando. Los chicos se mudan a la mansión de Ian, donde pronto descubren la cara oscura de la fama: Ian los explota, los obliga a trabajar sin descanso y los trata como mercancía. Mientras tanto, un Izuku desconsolado analiza sus propios errores, dándose cuenta de que las ardillas son su verdadera familia.
En la noche de su concierto más grande, las ardillas están agotadas y apenas pueden cantar. Izuku, decidido a salvar a sus "hijos", se infiltra en el evento. Tras una intensa confrontación con Ian (donde Izuku demuestra que su determinación es más fuerte que cualquier contrato), las ardillas eligen regresar con él.
La película termina con los cuatro de vuelta en casa. Aunque el caos continúa y Alvin sigue haciendo travesuras, Izuku finalmente acepta su rol como padre y compositor, entendiendo que el éxito no es la fama, sino estar juntos. La escena cierra con el famoso grito de: "¡ALVINNNNN!".