"¿No te cansas de esto? Me gustaría comprar una casa en la playa y pasar el resto de mis días sin hacer nada más que disfrutar" admito limpiando la sangre de mi arma.
"Cuando todo esto acabe te prometo que compraremos esa casa"
"Podremos ver las estrellas siempre que queramos, no más muerte" asegura agarrando mi mano.
"¿Lo prometes?" permanece en silencio un segundo, pero responde con total seguridad.
"Lo prometo"
"No deberías estar con alguien como yo" su ceño se frunce ante mis palabras.
"No eres tan mala como crees. Solo estás rota, como todos nosotros" toma mi mano y me mira a los ojos, no me tenía miedo.