oliverpoeta
𝐄𝐍 𝐔𝐍 mundo dividido por la lucha entre el bien y el mal, el héroe número dos de Japón recibe una misión: infiltrarse en la base de la Liga y seducir a la villana más inestable para extraer información crucial. Con una estrategia fría y calculada, se acerca a ella, descubriendo capas de su personalidad que no muchos han visto.
Ella, acostumbrada a la oscuridad, a las voces internas que nunca callaban y a esa soledad que arañaba más que cualquier enemigo, se sorprende cuando él aparece con una sinceridad desarmante. Para una mente como la suya, tan hambrienta de algo que no fuera dolor, sus palabras se sienten casi como un refugio. Ella lo interpreta como cariño, como interés, como amor.
Y cae.
Para él, todo es misión. Sigue usando cada pedazo de su inestabilidad para sacar información. Sigue fingiendo que la cuida mientras la guía al borde del colapso. Sigue alimentando un lazo que nunca tuvo intención de devolver.
La traición, cuando llega, es limpia.
Metódica.
Sin remordimiento.
Pero el error aparece después.
Cuando él se da cuenta de lo que siente.
Negai lo amó desde el principio porque no sabía cómo no hacerlo.
Hawks la amó al final porque no sabía que podría hacerlo.