xSeth_x
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Dicen que el hogar es el lugar donde uno aprende lo que significa amar.
Rex Takahashi aprendió lo que significa sobrevivir.
Nació en una familia donde las sonrisas eran escasas y los silencios pesaban más que cualquier palabra. Desde pequeño entendió que algunas personas llegan al mundo con un lugar asegurado... y otras tienen que pelear incluso por el derecho a quedarse.
Ser un omega nunca fue solo una jerarquía para él. Fue una sentencia que lo siguió desde que dio su primer respiro, una etiqueta que convirtió su infancia en un campo minado donde cada paso podía ser un error. En su propia casa, Rex aprendió a hablar en voz baja, a esconder sus lágrimas y a fingir que el dolor era algo normal.
Mientras su hermana menor brillaba bajo el orgullo de su madre, Rex se acostumbró a vivir en la sombra, intentando ser suficiente en un lugar donde nunca lo sería.
Pero incluso en medio del abandono, Rex cometió el peor error que alguien como él podía cometer:
Creer que podía ser amado.
Cuando finalmente encontró a alguien que parecía verlo de verdad, permitió que su corazón soñara con un futuro distinto. Permitió que la esperanza creciera dentro suyo... literalmente. Por primera vez, Rex sintió que su vida podía tener un propósito, que tal vez estaba destinado a construir algo hermoso lejos de todo lo que lo había roto.
Hasta que el amor se convirtió en traición.
Hasta que la familia se convirtió en su peor enemigo.
Hasta que el destino decidió arrebatarle lo único que alguna vez había sido completamente suyo.
Algunas historias hablan de cómo las personas se destruyen.
Esta historia habla de alguien que fue destruido... y aún así siguió respirando.
Porque Rex Takahashi no es un héroe.
No es un ejemplo de fortaleza.
No es alguien especial para el mundo.
Es solo un chico que aprendió a cargar con cicatrices que nadie quiso ver.
Y esta es la historia de cómo un corazón puede romperse tantas veces... y aun así negarse a dejar de latir.