Hakabie
El amaranto era conocido como la partícula más pequeña dadora de vida. Al ser tostado, las pequeñas semillas saltaban en todas direcciones, como si brincaran de alegría. Para preparar las famosas alegrías era necesario mezclarlas con piloncillo, miel y, algunas veces, nueces o frutos secos; sabores dulces que daban un pequeño apapacho al corazón. Y precisamente por esos saltos nació su nombre.
Wally era como una semilla de amaranto: libre, inquieto e imposible de contener. Saltaba de un lado a otro dentro y fuera del ring, con una sonrisa contagiosa y una energía capaz de iluminar cualquier lugar.