Mabel Mongtomery, una chica con nada especial en ella, descubrirá que el enamorarse no era tan horrible como ella esperaba, que en cuanto conoció a aquella chica pelirroja supo que estaba enamorada.
-Entonces, ¿Finalmente me amas?- se atrevió a preguntar la chica.
-Emily, siempre te he amado, y te seguiré amando hasta que le cielo se quede sin estrellas- le contestó el chico.