ravenscar09
En un reino donde la magia no se limita a destruir sino a poseer, existe un hechicero cuyo nombre verdadero ha sido borrado de los registros antiguos. El mundo lo conoce por un solo apodo:
El Orfebre Carmesí
Lo llaman así porque no roba vidas... roba corazones.
Literalmente.
Con un hechizo prohibido, es capaz de extraer el corazón del pecho de una persona sin dañarlo. El órgano se transforma en una pieza cristalina, intacta, latiendo con una luz interna como rubí vivo. El dueño no muere: continúa respirando, caminando, hablando... pero queda vinculado mágicamente al corazón que ahora reposa en manos del hechicero.
Quien posee el corazón, posee la voluntad.
Durante años, El Orfebre Carmesí ha construido una bóveda secreta bajo su torre: una cámara circular revestida de piedra negra, iluminada por vitrales rojizos donde cientos de corazones flotan suspendidos en cápsulas de cristal, cada uno latiendo a su propio ritmo. Cada uno con un nombre.
Cada uno con un dueño que camina por el mundo sin saber que ya no es completamente libre.
Hasta que aparece alguien cuyo corazón no puede tomar.