user4343433
- Reads 323
- Votes 77
- Parts 11
Voy por el cuarto año de ingeniería automotriz. Desde chica, mis padres me introdujeron en el mundo del automovilismo, además de ser fanáticos, mi hermano corría en karting.
Siempre me interesó entender cómo funcionaban los autos. Tenía dudas constantes y se las preguntaba a mi papá una y otra vez. Todavía recuerdo los domingos a la mañana viendo la Fórmula 1 con él, mientras el tomaba mates con mamá.
Mi sueño era estar ahí. No como acompañante de un piloto ni como piloto, sino en la parte que casi nadie ve. Donde se toman decisiones y se analizan detalles mínimos que cambian una carrera.
Después de años de estudio, pude cumplirlo. Ir a un Gran Premio.
Me llevó meses de trabajo y organización, no quería pedirle algo así a mis padres. Quería llegar sabiendo que me lo había ganado.
Entre tantas transmisiones, un nombre empezó a aparecer con más frecuencia.. Franco Colapinto. No lo seguía como a un ídolo, sino como se observa a alguien que está creciendo. Me fijaba en su manejo, en cómo corregía cuando el auto no respondía, en las decisiones que tomaba bajo presión.
El día del Gran Premio, el circuito estaba lleno. Gente, banderas, ruido. Miles de personas mirando lo mismo por razones distintas.
Yo estaba ahí, entre la multitud.
No sabía que, unas horas después, alguien iba a hacer una pregunta al azar.
Ni que, entre tantos, iba a ser yo la que diera un paso al frente.
Ni que ese paso me iba a llevar al paddock.
Seguramente en esta novela habrán cambios en la realidad que serán necesarios para esta! y desde ya pido disculpas si me equivoco con algo referido a los autos y a la Fórmula 1