Isis20Jimenez
Oculto entre las faldas del volcán Rumiñahui, el pequeño pueblo de Bajo Monte vive aislado del mundo exterior, suspendido entre la lluvia constante y un silencio que todo lo cubre como la niebla espesa que cae cada mañana como una manta que lo cubre todo, donde los días transcurren entre lluvia persistente y silencios prolongados, nada parece romper la rutina. Es un pueblo donde todos se conocen, donde las historias duran poco y donde lo incómodo aprende a esconderse y olvidarse rápido, hasta que una muerte inesperada altera el pulso del lugar.
El miedo no se anuncia; se filtra. Se instala en las conversaciones que se cortan a medias y se cuentan con partes reales y ficticias, en las miradas que evitan sostenerse, en la forma en que el pueblo entero decide seguir adelante como si nada cambiara sus vidas. Pero algo sí cambia, En Salomé, lo que comienza como duelo se transforma en una inquietud que no la deja respirar con normalidad y seguir con su vida pues el dolor de la impotencia crece cada dia, una sensación de que la verdad está incompleta y oculta, hay algo debajo de la versión que todos aceptan. Mientras intenta entender lo ocurrido, empieza a notar pequeños detalles que antes pasaban desapercibidos. Gestos. Ausencias. Coincidencias que ya no parecen coincidencias y cuanto más observa, más evidente se vuelve que la muerte no fue un punto final, sino una puerta entreabierta.
Lo que Salomé empieza a descubrir no solo amenaza con desenterrar secretos del pueblo, sino con revelar una red más profunda, más oscura, que desborda lo que cualquiera estaría dispuesto a comprender.
En Bajo Monte, el silencio protege muchas cosas...Pero no a todos.