Sam-1224
Durante años creíste que dominabas la noche. Observabas cada sombra, cada silencio, cada grieta en la oscuridad con la certeza de que nada escapaba a tu mirada. Te sentías superior, inmune, convencido de que eras quien analizaba el abismo sin ser tocado por él.
Pero la noche no es pasiva. No es fondo. No es escenario.
Mientras estudiabas la sombra, algo más estudiaba tus pausas, tu orgullo, tu necesidad de control. Sin ruido. Sin advertencia. Sin errores.
Esta no es la historia de alguien que observa.
Es la historia de alguien que descubre, demasiado tarde, que siempre estuvo siendo observado.
Y cuando finalmente lo entiendes, ya no queda duda.
Te encontró.