lyddyll
Ella nunca creyó en el amor.
Él nunca creyó en quedarse.
Lo que empezó como una simple coincidencia terminó convirtiéndose en una adicción silenciosa. Cada encuentro dejaba marcas invisibles. Cada despedida empeoraba los síntomas.
Porque cuando alguien se convierte en tu debilidad, no existe vacuna que te salve.
Y algunos sentimientos no llegan para quedarse.
Llegan para arder.