Moonverse_
Anxin nunca creyó que alguien pudiera atraparlo con solo moverse... hasta que lo vio a Sangwon.
Sangwon no bailaba: hipnotizaba. Cada vez que su cintura marcaba el ritmo, el mundo parecía entrar en cámara lenta y el control de Anxin desaparecía con cada giro suyo.
Se dijo que no era nada. Que solo era un chico bonito con un cuerpo hecho para perder la cabeza.
Mentira.
Ese demonio sabía exactamente lo que hacía.
Desde aquella noche, la mente de Anxin no dejó de repetir lo mismo:
"Lo quiero para mí."
Sangwon está solo, él también, y cada vez que Sangwon se acerca lo provoca como si quisiera verlo caer. Lo mira como si ya supiera lo mal que Anxin va a portarse cuando por fin lo tenga debajo de él.
Y Anxin... está dispuesto a perder la poca cordura que le queda.
Donde Sangwon quiera -en su cama, en la de él, en unas escaleras o en cualquier lugar donde lo deje tocarlo- Anxin va a estar ahí. Porque Sangwon mueve el cuerpo y lo vuelve loco; porque cuando le pone las manos encima, Sangwon tiembla justo como a él le gusta.
Y porque esta vez no piensa dejarlo escapar.
Sangwon solo tiene que decir "vamos"... y Anxin lo seguirá hasta donde él quiera.
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