maryordinola24
- Reads 140
- Votes 25
- Parts 14
Las manos que salvaban vidas temblaban cada noche al cerrar la puerta de casa. No por el bisturí, no por la sangre, sino por el miedo brutal de perderlo todo. Ser cirujana ya era una guerra diaria, pero la verdadera batalla la esperaba al otro lado del hospital: una madre consumida por un cáncer implacable y dos hermanos pequeños con ojos demasiado inocentes para comprender la sombra que se cernía sobre ellos.
No había espacio para errores. No había espacio para ella.
Hasta que el destino -caprichoso y cruel- la obligó a mirar más allá de la rutina anestesiada de su existencia. Una ambulancia, una emergencia, una banda famosa que solo conocía por las canciones que su hermana tarareaba entre lágrimas... y él.
Juan Pablo Villamil no llegó a su vida como una historia de amor. Llegó como una interrupción. Como una herida abierta. Un accidente lo arrojó a sus manos, pero fue su mirada -esa mezcla de dolor y ternura, de arrogancia y fragilidad- la que comenzó a romper sus defensas.
Ella sabía que no podía permitirse sentir. Que enamorarse, en su mundo, era un lujo peligroso. Pero algunas conexiones no entienden de lógica ni de tiempo. Algunas historias nacen del caos... y arden desde el primer encuentro.