lautilidaddelavirtud
Compartir habitación con Cristian Montenegro es un infierno. Es arrogante, cruel y no pierde oportunidad de humillarlo. Pero el odio y el deseo a veces se parecen demasiado.
La INA no es una escuela cualquiera.
Es el lugar donde los sueños se hacen realidad... o se estrellan contra el suelo. De los treinta y cinco que entran a primer año, solo dieciocho logran quedarse. El resto, a casa.
Daniel González siempre lo supo. Lo que no sabía es que su mayor obstáculo no serían las clases, ni la competencia, ni la presión de tener que ser uno de los mejores.
Su mayor obstáculo tiene nombre: Cristian Montenegro.
Cristian es su compañero de habitación. También es rico, talentoso, hijo de la directora, y la persona más cruel que Daniel ha conocido. Desde el primer día dejó claro lo que piensa de la gente de pueblo como él. Y no pierde oportunidad de recordárselo.
Daniel solo quiere sobrevivir al año. Enfocarse en actuar, en sus amigos, en no volverse loco. Pero Cristian está siempre ahí. En la habitación. En clase. En los ensayos. Mirándolo. Humillándolo. Desafiándolo.
Y luego está Max.
Max es bailarín, callado, y tiene una forma de mirar a Daniel que no sabe cómo interpretar. A veces parece que quiere protegerlo. Otras, que quiere algo más. Y su presencia solo complica las cosas entre Daniel y Cristian.
Porque entre ensayos incómodos, miradas que duran demasiado y una tensión que no debería existir, Daniel empieza a preguntarse si lo que siente por Cristian es solo odio.
O si en el fondo, el enemigo perfecto también puede ser otra cosa.
El año de cristal es una novela sobre talento, rivalidad y el peligro de mirar demasiado tiempo a quien juraste odia