paulajulianna9
Paula creció entre aromas dulces y madrugadas largas.
Era hija de una repostera famosa, de esas mujeres que convierten el azúcar en arte y el cansancio en orgullo, y de un hombre silencioso y constante que trabajaba en el hospital, en el laboratorio de leche, donde la vida comenzaba antes de ser vida. De ellos heredó la paciencia, la disciplina... y una forma discreta de amar.
Scott, en cambio, nació rodeado de palabras y leyes.
Hijo de una escritora reconocida y de un abogado impecable, aprendió desde temprano a hablar con seguridad, a caminar con confianza y a ocultar lo que sentía detrás de una sonrisa perfecta. El mundo parecía esperarlo todo de él, y él estaba acostumbrado a no fallar.
Se conocieron en la universidad.
Ella tenía dieciocho años.
Él, veintidós.
Desde el primer momento, Paula lo detestó.
Representaba todo lo que ella no era: popular, seguro, admirado.
Scott, por su parte, la vio como un reto más... la chica de la biblioteca, la que siempre estaba leyendo, la que no parecía impresionarse por nada ni por nadie.
Estaban en el mismo salón.
Él estudiaba para convertirse en un gran abogado, siguiendo los pasos de su padre.
Ella estudiaba medicina, impulsada por un deseo silencioso de salvar, de cuidar, de entender el cuerpo y sus heridas.
El acuerdo nació como un simple intercambio.
Paula se convirtió en su tutora de inglés.
Scott, en su tutor de álgebra.
Al principio, todo fue una apuesta.
Un juego tonto entre amigos.
Una excusa para acercarse.
Pero los juegos son peligrosos cuando se prolongan demasiado.
Entre libros compartidos, miradas sostenidas y silencios incómodos, algo cambió.
Scott dejó de fingir.
Paula dejó de resistirse.
El amor llegó sin pedir permiso.
Prohibido.
Inconveniente.
Imposible de ignorar.
Lo que comenzó como un juego terminó convirtiéndose en un sentimiento real, profundo y peligroso.
Ambos lo supieron al mismo tiempo:
ya no había vuelta atrás.