z_espi
«Siempre me han dicho que no parezco el tipo de chica que encaja en un lugar como este. Supongo que es por los vestidos de algodón, el perfume suave y el empeño que pongo en mantener el tipo incluso cuando el mundo se cae a pedazos. Todos en el instituto asumieron que la chica nueva de la ciudad se rompería al primer rasguño.
Todos, menos los Cocodrilos. Y, sobre todo, menos él.
Olli es el líder. Es testarudo, exasperantemente maduro para sus quince años y se toma las reglas de la pandilla como si fueran leyes sagradas. Sé que le desquicia no entender cómo puedo cruzar las vigas oxidadas de una fábrica abandonada a diez metros del suelo sin perder la elegancia. Le molesta que corra, que me llene las manos de óxido y que, aun así, regrese con el cabello intacto y una sonrisa que desafía su autoridad.
Dice que su deber es protegernos a todos, pero la forma en que me mira cuando el sol se oculta tras los tejados de la fábrica vieja dice una cosa muy distinta.
Ahora el cordón de cuero de su colgante descansa contra mi cuello, recordándome cada segundo que ya formo parte de su mundo. Un mundo de bicicletas, carreras al atardecer y secretos peligrosos. Olli cree que tiene el control de la pandilla, pero está a punto de descubrir que, cuando la tensión estalle entre nosotros, no habrá regla en el manual de los Cocodrilos que pueda salvarnos»