KARASU_547
Ese día me arrancaron lo más sagrado. No fue solo su cuerpo lo que perdí... fue su voz, su risa, su aroma en la cocina, su abrazo cálido que me hacía sentir que el mundo aún tenía sentido. Todo se fue. Todo. Por culpa de esos malditos villanos. Por su odio, por su caos. Ya no podré volver a escucharla decir mi nombre. Ya no podré verla sonreír cuando me veía llegar. Ya no podré probar su comida, ni sentir sus manos sobre mi rostro cuando el dolor me vencía. Ya no podré abrazarla. Ya no podré volver a casa. Porque ella era mi casa. Y ahora... Ahora solo hay silencio. Un silencio que grita. Un vacío que no se llena. Una soledad que me devora.
Por favor... No me dejes solo. Mamá...