NicolasMuozMolina
Todo comienza, como tantas historias, con una guerra...
Una guerra que no tiene principio ni fin, una lucha ancestral que ha perdurado por millones de años. Esta batalla no se libra solo con armas, sino con ideales, esperanzas rotas y una sed insaciable de poder. Nuestro planeta natal, Cybertron, alguna vez fue un mundo de avances tecnológicos, esplendor y civilización. Pero cayó... cayó por culpa de un líder cegado por la ambición: Megatron.
Megatron no se detuvo ante nada. Destruyó, conquistó, y manipuló a quienes lo seguían, prometiéndoles un nuevo orden, aunque ese orden se construyera sobre los escombros del caos. Estaba dispuesto a sacrificarlo todo -vidas, culturas, incluso la esencia misma de nuestra especie- con tal de imponer su visión.
Y así comenzó una guerra que arrastró a millones, una guerra que acabó con Cybertron y nos obligó a exiliarnos, a buscar otros mundos. Algunos de nosotros no nos rendimos. Aún creemos. No en la venganza, sino en la libertad. Luchamos no por nosotros mismos, sino por aquellos que fueron oprimidos, por los que alguna vez vivieron bajo el yugo de la desigualdad, la injusticia y el desprecio de una sociedad corrompida.
Yo soy uno de ellos. Un Autobot. Y mi bando tiene ahora una nueva misión: proteger la Tierra. Este planeta, aunque joven en comparación con Cybertron, posee algo que muchos han olvidado: esperanza. No permitiremos que Megatron y sus Decepticons destruyan este mundo como lo hicieron con el nuestro. No dejaremos que la historia se repita.
Mientras tengamos chispa, seguiremos luchando. Porque esta guerra de milenios debe llegar a su fin. Y cuando lo haga, que no sea por la destrucción, sino por la libertad conquistada, por un futuro donde nadie más deba arrodillarse ante el miedo.