Croco_Buggy_Hawky69
Madara y Tobirama se conocían desde la infancia. Ya en aquella época, Tobirama se aferraba a él, prometiéndole que algún día lo haría suyo. Madara, orgulloso y burlón, no veía en ello más que un capricho infantil.
Los años pasaron, cada uno creciendo y siguiendo su propio camino.
Cuando se reencontraron siendo adultos, todo había cambiado. Tobirama ya no era el niño pegajoso. Ahora era un hombre frío y seguro de sí mismo, que sabía exactamente lo que quería. Madara, a pesar de su orgullo, se sentía desestabilizado.