A. nunca ha salido de Asturias.
Y Pinkie lleva Nebraska a cuestas.
Ambos adolescentes se sumergen en una relación de amor en la que ella aporta el desequilibrio mientras él trata de que ese pequeño milagro no se le escape.
Pero Pinkie es un pájaro.
Y los pájaros emigran en invierno.
Era una muñeca, con su cabello rojizo largo y sus sonrisas fingidas. Sus labios carnosos lastimados, y sus ojos intimidantes que encerraban demonios.
Un mundo, en llamas, por culpa de una chica que sangraba.