GisKaulitz
- Reads 7,950
- Votes 338
- Parts 31
Nunca pensé que el sonido de una puerta cerrándose pudiera sonar tan... definitivo.
Él estaba ahí, detrás de su escritorio, con la chaqueta abierta y las mangas arremangadas, como si acabara de pecar... o estuviera a punto de hacerlo.
-Si aceptas el trabajo, serás mía las veinticuatro horas -dijo sin apartar la mirada de mis labios.
No pregunté qué significaba "mía".
Lo sentí.
Y mientras su voz grave recorría mi piel como un roce invisible, entendí que trabajar para él sería como caminar descalza sobre cristal... peligrosa, dolorosa, adictiva.
Y yo... ya estaba sangrando.