Un verano los marcó para siempre.
Años después, Madrid vuelve a cruzarlos.
Entre fútbol, fotografía y recuerdos que nunca se fueron, descubren que algunas historias no se olvidan.
Dicen que las miradas nunca se cruzan de casualidad... Y con Franco nuestras miradas eran inevitables.
Para entender mejor vayan a leer Sinag, de Santi Gallardo :))