txniettt
𝜗ৎ:
Él está obsesionado con ella. No, no es amor. Es necesidad. Es adicción. Es locura. Mierda, moriría por ella, mataría por ella, y no dudaría en arrastrar al infierno a cualquiera que la toque. Incluso a ella misma.
Perdería la poca cordura que le queda si la ve con otro, si la escucha pronunciar un nombre que no sea el suyo. Porque en su cabeza torcida, ella le pertenece. Siempre le ha pertenecido.
No le importa si tiene que encerrarla, romperla, hacerla pedazos solo para que se quede a su lado. Si no puede tenerla de la forma correcta, la tendrá a su manera.
Y nadie, absolutamente nadie, se interpondrá.