smile8082
Dos de los más antiguos entre los inmortales, opuestos en esencia y propósito, sostuvieron durante eras el equilibrio del mundo.
Ella, guardiana del fuego sagrado, era vida, calidez y renovación. Sus manos podían encender el hogar... o desatar una llama capaz de consumir ciudades enteras.
Él, señor de los reinos silenciosos, era la sombra inevitable que aguardaba al final de todo. Su presencia imponía respeto, y su juicio, aunque implacable, jamás dejaba de ser justo.
Nunca debieron acercarse.
Nunca debieron mirarse como lo hicieron.
Pero incluso los eternos pueden caer ante aquello que no entienden.
Lo que comenzó como un cruce de destinos terminó rompiendo la frontera entre sus mundos. Y de esa unión improbable -entre fuego y oscuridad, entre vida y final- nació un ser único. Un hijo al que ambos amaron con una devoción que jamás habían conocido.
Sin embargo, el destino rara vez perdona a quienes desafían sus leyes.
Y ellos sabían que no podrían verlo crecer.
O al menos... eso creían.
Porque el niño nacido de la hoguera y la muerte no estaba destinado a vivir en las sombras de sus padres.
Estaba destinado a cambiarlo todo.