JoelMonar
Matthew lleva años enamorado de Lucía. La mira como quien mira una constelación, hermosa, inalcanzable y, sobre todo, suya. Cada sonrisa que ella regala a otro chico le quema por dentro, cada risa compartida con alguien más es un puñetazo silencioso. Él lo llama protección. Los demás lo llaman celos.
Un sábado cualquiera, Lucía lo convence de acompañarla a un nuevo salón de masajes que todos comentan en el colegio "Relájate un poco, Matt pareces a punto de explotar", le dice ella, medio en broma. Él acepta solo para no quedar como el amigo tóxico que no la deja respirar.
En el cálido ambiente de la sala, con aroma a lavanda y música suave, unas manos firmes y precisas comienzan a deshacer los nudos de su espalda. El masajista se llama Daniel. Tiene voz grave, dedos largos y una calma que desarma. Por primera vez en mucho tiempo Matt siente que algo que no sabe explicar y a partir de ello todo se vuelca en su entorno.