Mandarinixa
A veces cuando vives demasiado debes aprender a sentir de nuevo, aferrarte a tu humanidad tanto como te sea posible para no olvidar quien eres. Para seguir siendo humano
Pero si no eres humano
¿Qué eres?
A ella la habían llamado por muchos nombres, y había tenido aun más títulos
Hechicera, bruja, sacerdotisa, calamidad, guerrera, reina, emperatriz...
Diosa, una diosa caminando entre mortales. Para Satoru ella es la esencia del universo hecha persona.
Sora es la primera hechicera que ha nacido con el despertar del brillo de las estrellas en la tierra. Cuando aún no existían los nombres y las primeras plegarias se hacían al cielo que enmarcaba la inmensidad del universo en sus ojos.
Junto a su hermano mellizo fueron los primeros en caminar por el mundo con la fuerza del viento y la tenacidad de los ríos en sus pies, escucharon los primeros susurros de la energía maldita que brotaba y comprendieron los mensajes que les decían al oído.
Viviendo en un mundo donde la energía no solo es maldita si no también destinada ¿Qué pasara cuando en medio del siglo XXI encuentre al otro extremo de su hilo rojo atado al dedo del hombre más deslumbrantemente caótico que haya conocido, albino, poderoso y entrañablemente humano que su presencia a tenido la oportunidad de contemplar?
Sumale a eso a encontrar a la reencarnacion más pura de su hermano (y con el mismo nombre de ese entonces, solo que con un apellido diferente) y al rey de las maldiciones compartiendo también un hilo rojo
o..
En donde Sora, una hechicera milenaria encuentra a la persona destinada para ella en el hechicero más fuerte de la época y a su amado hermanito unido por un hilo rojo con Ryomen Sukuna. Con un presagio de guerra respirándole en la nuca y una técnica maldita que la ayudara a adaptarse a esta batalla.