TheTiredAndOldWriter
'Sí, soy una bruja, y todos mis encantos son solo instrumentos para atraparte'.
Luisiana 1971.
Hunter sobrevive al aislamiento dentro de su refugio, atrapado en un laberinto de traumas y cicatrices de su participación fallida en Vietnam. En la penumbra de su estancia, su única tregua llega a través de la marihuana que adormece sus fantasmas y las melodías psicodélicas que giran en el tocadiscos de la sala. Todo cambia para él con la llegada inesperada de Willow Park, la magnética dueña de la plantación local, quien entra en su casa envuelta en un velo aromático que desafía todo lo establecido para él. Desinhibida, Willow despliega sus encantos a través de una cuidada selección de vinilos que dicta el pulso de la tarde. Guiados por los acordes lentos de un blues sensual, la pareja se entrega a un trance erótico de caricias íntimas y un húmedo encuentro en la posición del 69. Al compás de ritmos místicos que llenan la sala, sus cuerpos se unen a horcajadas en un vaivén sudoroso y frenético, alcanzando un clímax donde el placer sensorial de la música borra de golpe cualquier rastro de dolor.