emily_glz
Tras meses de recluirse, Shelley por fin encuentra un refugio entre los libros y el silencio. Ella, que vio sus bordes desdibujados y las cicatrices que dejaron las heridas, está dispuesta a dejarlo todo por mantener la protección que ha conseguido. Sin embargo, el verdadero desafío nunca se ha encontrado en la soledad de su habitación, sino en la infinidad del mundo exterior.
Allan está allí. Justo como siempre lo estuvo. Fue su primer amor y también el dueño indiscutible de su primer corazón roto. Ahora, sin darle opciones a escoger, sostiene los pedazos que han quedado esparcidos en el suelo.
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Hay hilos que nunca terminan de romperse, y corazones -como los suyos- que a pesar de las heridas, se niegan a dejar de latir.
Porque a pesar de los triunfos y obstáculos a lo largo del camino... debemos aceptar que no todas las historias acaban en un final feliz, y que, si decides escribir la tuya, debes estar dispuesta a correr el riesgo.