writtenbyalfie
El solsticio de invierno dura un día. Un día en el que el Sol parece que se inhabilitó para siempre, deja de brillar como solía hacerlo. La Luna parece quedarse por y para siempre y eso, aunque a veces sea lindo, duele. Duele echar de menos ese rayito de Sol. Tras la muerte de Thalia Nott, su hijo, Theodore, parece vivir su propio solsticio de invierno todos los días. Lo que Nott no sabe es que siempre llega el solsticio de verano, ese día en el cual hay un sol rajante ¿Van a ser los rayos de este Sol renovado los que curen a Nott?