_King_Crow_
Tras su muerte, no se le permitió la entrada al cielo, por sus atroces actos, ni al infierno. Quedó así condenado al limbo, un vacío eterno donde las horas, los días y los milenios se fundían en una misma penumbra. La soledad era absoluta; no había nadie a su lado, ni un sonido, ni un cambio. El aburrimiento se convirtió en una losa pesada, un fastidio infinito contra el que no podía luchar. O, al menos, eso creía.
Hasta que llegó la luz.
Una claridad difusa se acercó, y con ella, una presencia. No lograba distinguir sus facciones, y su voz -una mezcla inexplicable de tonos femeninos y masculinos- resonaba sin eco, como si surgiera de todas partes y de ninguna a la vez.
La figura se le acercó y, antes de que pudiera reaccionar, pronunció solo una palabra:
"Perdóname."
No hubo tiempo para preguntas, ni para resistirse. Una fuerza invisible lo envolvió, y el cayó en la inconsciencia, perdiéndose en un sueño profundo y forzado.
Horas después, despertó. Ya no estaba en el limbo. A su alrededor se extendía un lugar desconocido, extraño y silencioso, tan misterioso como el ser que lo había liberado.
©Los derechos tanto de Kimetsu no Yaiba como de Boku no Hero Academia no me pertenecen, créditos a sus respectivos autores (Koyoharu Gotouge y Kōhei Horikoshi)