WeezieMitchell
- LECTURAS 578
- Votos 36
- Partes 8
Dos medias hermanas.
Un mismo apellido.
Un solo hombre imposible de olvidar.
Margaery Hightower Tyrell y Alicent Hightower crecieron bajo el mismo techo, pero jamás aprendieron a amar de la misma manera.
Daemon Targaryen llegó a sus vidas como llegan las tormentas: sin pedir permiso, prometiendo libertad y ruina a partes iguales. No era un hombre sencillo. Ambicioso, orgulloso, marcado por un destino que él mismo se empeñaba en forjar. Esa vida intensa, peligrosa, impredecible, no era para cualquiera.
Alicent lo amó primero.
Lo amó con condiciones.
Quiso cambiarlo, suavizar sus aristas, arrancarlo de la vida que él deseaba con tanta vehemencia. Cuando comprendió que Daemon jamás sería el hombre que ella necesitaba para sentirse segura, se marchó. No por falta de amor, sino por miedo a perderse a sí misma en él. Al irse, le rompió el corazón... y también el suyo.
Margaery lo amó después.
Y lo amó sin pedirle nada a cambio.
No quiso salvarlo ni corregirlo. Vio su oscuridad, su ambición, su fuego... y decidió quedarse. Para ella, Daemon no necesitaba ser distinto para merecer amor. Lo aceptó tal como era, incluso sabiendo que ese amor podía costarle la paz, la reputación o el futuro que otros soñaban para ella.
Dos formas de amar.
Dos caminos opuestos.
Un mismo apellido observándolo todo desde las sombras.
La pregunta no es quién lo amó más.
La verdadera pregunta es: ¿quién puede caminar a su lado sin pedirle que deje de ser Daemon Targaryen?
Porque amar a Daemon no es una promesa de felicidad.
Es una elección.
Y no todas están destinadas a sobrevivirla.