dantza_
Nadie sabía que él había escapado.
Nadie... excepto la muerte, que lo había visto correr y le abrió paso entre sombras.
El hombre caminaba como un fantasma con pulso, dejando tras de sí un rastro tan limpio que el mundo tardaría en darse cuenta de que estaba desangrándose. Su mente era un arma, afilada, perfecta, diseñada para calcular distancias, rutas, puntos de quiebre.
Pero por primera vez, fallaba.
Por primera vez, se distraía.
Porque la había visto.
A ella.
A la chica con la mecha blanca cayéndole sobre el rostro como si la luna la hubiera marcado con un dedo.
No debería recordarla.
No debería querer hacerlo.
Y sin embargo... cada vez que clavaba una navaja, cada vez que escuchaba el último aliento de un hombre, el rostro de ella se le colaba entre los ruidos, limpio, inevitable, insultantemente dulce dentro de toda su oscuridad.
No entendía qué era esa sensación.
Solo sabía que era suya.
Y que ahora que había salido del infierno, no pensaba regresar sin ella.
Porque un monstruo no se enamora.
Se obsesiona.
Y él, por fin, había encontrado algo digno de su obsesión.
Él mata sin dudar.
Ella camina sin saber que tiene a un depredador siguiéndole los pasos.
Y el mundo entero está a punto de aprender que hay cosas más peligrosas que un asesino suelto...
...como un asesino enamorado.
Dark romance
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