oscar81mila
Siempre fueron rivales, siempre se odiaron.
Max Verstappen siempre odió a George Russel quien parecía querer hacerle la vida imposible. Si, se conocían de chiquitos pero se odiaban de grandes.
Los dos siempre se despreciaron. Para Max, el británico parecía haber nacido con un solo propósito en la vida: hacérsela imposible a él. Se conocían desde pequeños y desde entonces se odiaron, pero ese día todo cambió.
-¿Max, algo que decir acerca de las declaraciones de Russell sobre las posibles trampas que tiene tu auto?
El rubio sonrió arrogante, con ese veneno que solo él sabía soltar:
-Que lo jodan fuerte. Lo único que tiene es envidia de que con un equipo "inferior" a lo que a él concierne le estamos ganando, y además de que yo soy el único que suma puntos para lo que serían los campeonatos. Es envidia; lo único que le deseo es que ojalá le duela menos cuando se lo cojan.
Fue una guerra pública. Una humillación que Max soltó sin anestesia, casi sin darse cuenta de la magnitud del incendio que acababa de provocar. Sabía que eso tendría repercusiones, pero no tenía idea de lo que Russell era capaz de hacer. No iba a dejársela fácil.
En la oscuridad del paddock, George lo acorraló, invadiendo su espacio con una calma que quemaba. Lo miró fijo a los ojos y soltó una sola pregunta:
-¿Y quién va a cojerme fuerte? ¿Vos vas a joderme fuerte?
Mierda...
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