fictionluv
Hay personas que aparecen en tu vida como una canción: sin avisar, sin permiso, y de pronto ya no puedes dejar de tararearla.
Pond y Phuwin no se conocen. Todavía no. Pero el destino ya escribió su nombre en el mismo pentagrama. Pond es ese alfa que brilla sin esfuerzo, que camina como si el mundo le perteneciera y sonríe como si supiera un secreto que nadie más conoce. Phuwin, en cambio, es un omega que observa desde las sombras, que guarda sus suspiros en el bolsillo y finge que no le tiembla el pulso cuando escucha su voz. Lo que ninguno sabe es que están a punto de encontrarse. Y que cuando eso pase, ya nada volverá a ser igual.
Gemini y Fourth son otra historia. O la misma, contada desde otro ángulo. Gemini es fuego: intenso, impredecible, con esa seguridad de alfa que desarma a cualquiera. Fourth es calma aparente, un omega que sonríe como si nada le afectara, pero que por dentro arde cada vez que lo ve. Se miran sin conocerse. Se buscan sin saberlo. Y cuando por fin se crucen, el aire va a cambiar de temperatura.
Dos omegas. Dos alfas. Cuatro corazones latiendo al ritmo de una canción que todavía no saben que les pertenece.
Porque a veces el amor empieza en un concierto