La novia de su mejor amigo. Intocable.
Pero el deseo no entiende reglas ni códigos.
Una mirada, un secreto, un triángulo que jamás debió existir... y que ahora ninguno puede detener.
Cruzar los límites trae consecuencias.
Una sola palabra. Siete letras. DESTINO.
Ese que a veces es jodido, y para ellos siempre lo fue.
Se amaran o se odiaran, no importaba.
Ya estaban marcados.
Ya estaban DESTINADOS.
Nos metimos tan hondo, que ni el infierno se animó a echarnos.
-Nos van a matar, Enzo...
-Entonces que nos maten, pero con vos al lado, no me arrepiento de nada.