Sirius_Ic1
En un rincón perdido entre montañas silenciosas se encuentra Nacuray, un pueblo tan pequeño que casi no figura en los mapas, pero tan antiguo que sus leyendas existen desde antes que sus casas. Sus habitantes dicen que allí "nada malo pasa", aunque siempre lo mencionan con una media sonrisa y la mirada esquiva, como si ocultaran algo.
Porque en Nacuray, el silencio no es solo silencio: respira, se mueve, y recuerda.
Desde su fundación en el siglo XX, el pueblo ha sido escenario de sucesos que desafían la lógica. Sombras que cruzan entre los álamos, luces que flotan sobre las lomas, voces que llaman por el nombre, presencias que observan desde los rincones más cotidianos.
No hay pruebas ni registros; solo susurros, miradas que se apartan y relatos transmitidos de generación en generación, como secretos que nadie quiere contar del todo.
Algunos creen que es superstición. Otros, simple sugestión. Pero quienes vivieron allí saben que algo más profundo habita en Nacuray. Algo antiguo. Algo que todavía late.
Este diario reúne esas historias y advertencias. Tal vez sean exageraciones. Tal vez no.
Bienvenido a Nacuray.
Y, si podés, no mires hacia atrás mientras leés.