Jazz_1827
A veces siento que amar con tanta intensidad es como sostener un espejo agrietado con las manos desnudas.
Con las grietas silenciosas, y con trozos de esperanza clavadas en las palmas.
Y con el miedo constante de que uno de los dos termine sangrando.
Puedo vernos reflejados en ese espejo roto, pero cada grieta me recuerda lo fácil que es romperse.
Pero aprendí a leer las cicatrices como líneas de un idioma complicado.
No es fácil.
Aún tiemblo al tocar los bordes, y revivir el instante en que todo se quebró bajo nuestros pies.
Aprendí a caminar descalza sobre cristales hasta convertir el miedo en un camino de estrellas.
Pues ya no quiero seguir siendo un espejo roto.
Incapaz de poder reflejar una imagen clara
Cuya existencia queda sin sentido.
Y solo ofrece fragmentos distorsionados.
En el cansancio de la soledad.
Sería incapaz de reflejar el mundo. De mostrar una realidad clara.
Sería deprimente.
Roto y olvidado.
Solo un objeto atrapado en el silencio.
Y no quiero ser algo que existe sin realmente vivir.
Sin propósito ni conexión real.
Que está atrapado en una existencia donde mi presencia no influya ni inspire a nadie.
Y quizás al final, solo somos eso.
Un cristal frágil y lleno de recuerdos imposibles de romper.