BerpSymCoco
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El mundo, exhausto tras una guerra fatídica que devoró naciones y esperanzas, por fin ha conocido la paz. Las luchas incesantes concluyeron en un silencio frágil, y con él llegó la elección de un nuevo gobernante. Esa inmensa responsabilidad recayó en una única mujer: _____ Ainstword.
Sin embargo, la calma recién nacida se vio pronto amenazada por una antigua disputa que reverberaba en las fronteras. Decidida a extinguir esa discordia antes de que volviera a encenderse, _____ Ainstword emprendió un viaje hacia una isla remota conocida como la Isla de los Drakes.
Allí, los habitantes veneraban a la nueva gobernante como figura casi divina. En señal de paz, más exactamente, como un sacrificio veladole ofrecieron a un bebé de pocos meses. Aquella criatura había sido apartada de su propio pueblo, rechazada incluso por sus padres, por ser radicalmente diferente: un dragón entre drakes, un ser cuya sangre pura de dragón lo convertía en anomalía, en impureza a los ojos de su gente.
_____ Ainstword se encontró entonces ante una encrucijada moral. Aceptar aquel "regalo" equivalía a legitimar el ritual y cargar con una vida que otros habían desechado. Rechazarlo podía romper la frágil alianza que acababa de forjarse. Con el corazón dividido, decidió adoptarlo.
Lo que ignoraba era que, poco a poco, ese pequeño ser un sacrificio disfrazado de ofrenda despertaría en ella un cariño profundo e inesperado. En sus ojos rojos aún tiernos, en los mechones erizados que ya apuntaban como espinas carmesí y en la calidez escamosa que empezaba a asomarse bajo su piel, _____ Ainstword hallaría algo que la guerra le había robado: una conexión genuina, un vínculo que nadie más podría reclamarle.