EnanadeLali
Las luces de la casa más famosa del país iluminaban cada rincón del living mientras las cámaras se movían silenciosas, capturándolo todo.
Risas, estrategias, alianzas...
y peleas.
Especialmente sus peleas.
Porque si había algo que todos dentro de la casa sabían, era que Eugenia y Nazareno no podían estar en el mismo lugar sin discutir.
Desde la primera semana.
Desde el primer cruce.
Desde la primera vez que sus miradas chocaron en la cocina.
Eugenia Suárez no era una participante cualquiera.
Era rebelde, segura de sí misma, coqueta cuando quería y peligrosa cuando se trataba del juego.
Inteligente, rápida para pensar, y aún más rápida para responder.
Muchos dentro de la casa decían lo mismo:
-El cerebro del juego es Eugenia.
Porque ella analizaba todo.
Las alianzas.
Las traiciones.
Las nominaciones.
Las debilidades de cada participante.
Y si alguien se metía con sus amigas... saltaba sin dudarlo.
No se callaba nada.
Nunca.
Además, era guapa. Muy guapa.
Y lo sabía perfectamente.
Nazareno Pompei también lo sabía.
Por eso mismo le molestaba tanto.
Todo había empezado una noche cualquiera en la cocina, cuando Eugenia lo miró con esa media sonrisa desafiante que siempre llevaba en los labios.
-¿Sabés cuál es tu problema? -le dijo apoyándose en la mesada.
Nazareno levantó una ceja.
-Sorprendeme.
Ella cruzó los brazos.
-Que sos una planta.