Alexandrag2004
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La vida, a veces golpea tan fuerte que no nos da tiempo a reaccionar, ni siquiera nos permite colocarnos el chaleco anti balas, son golpes destructivos y letales. Las manos te sudan, el pecho duele, pierdes peso, tu sonrisa se opaca. Todo ese tipos de síntomas, no parecen suficientes cuando son productos de una pérdida física, de un cuerpo sin vida dentro de un ataúd, que no alcanzo a disfrutar su infancia como los otros infantes.
Apenas empezaba a adaptarme a la ausencia de Luzia, mi rayito de luz cuándo me sorprendió la demanda de divorcio emitida por mi esposo, descubrí su infidelidad sin descaro. Luego de eso tome acciones qué no eran correctas ante los ojos de mis padres, pero no tenía opción, no era como si me sintiera bien pero tampoco me arrepentí. Cada acción, conlleva a una consecuencia, bien sea buena o mala. Pero así es la vida.
Las relaciones se acaban, el tiempo no se detiene. Luzia me dejó una enseñanza que ahora no veo, presa del dolor que condujo su partida, pero se que el propósito tan especial por el que llegó a mi vida, traía consigo un mensaje.