femivillera
Hay encuentros que no obedecen al tiempo ni a la voluntad. Dos almas, errantes y secretas, se buscan mucho antes de saberse, como si un hilo invisible las hubiera marcado en la oscuridad de la historia. No se trata del amor fácil, ni del consuelo inmediato: se trata de esa fuerza antigua que atrae y repele, que enciende y hiere, que pone frente a frente a dos miradas que jamás deberían cruzarse, pero lo hacen.
Esta es la historia de Helena Selwyn, la muchacha de Ravenclaw que aprendió a callar para sobrevivir, y de Draco Malfoy, el heredero orgulloso que necesita ser visto. Dos mundos que no se soportan, pero que, al tocarse, despiertan una grieta, un temblor que se extiende por los pasillos húmedos de Hogwarts.
Porque hay almas destinadas a encontrarse no en la claridad, sino en la penumbra. Y ese destino no promete salvación, ni consuelo, ni siquiera amor en la forma en que otros lo entienden. Promete, en cambio, la certeza de que alguien, en medio del ruido, nos mira y nos reconoce. Promete que, aunque la noche se cierre sobre ellos, siempre habrá una luz aguardando al otro lado.